Cuidados de la piel

Durante el embarazo debes tener mucho cuidado con la piel, pues suele resecarse, estirarse y presentar manchas e imperfecciones provocadas por la producción de hormonas y el crecimiento del bebé. Quédate tranquila, hay formas de prevenirlas y tratarlas cuando aparecen.

ESTRÍAS

Debes poner especial atención a ciertas áreas, como el abdomen, ya que cuando comience a crecer tu bebé, la piel se estirará y notarás la presencia de pequeños desgarramientos conocidos como estrías.

Hay mujeres que las presentan en los senos, la cadera y las piernas, ya que también aumenta de volumen. Puedes prevenir su aparición si hidratas tu piel con cremas ricas en vitaminas A y D, que contengan aceite de almendras dulces y otros componentes naturales. Además toma dos litros de agua al día, pues te ayudarán a mantener tu piel fresca y sana.

EL CUIDADO DE LOS SENOS

Día con día tus senos se preparan para la lactancia, por lo que habrá cambios constantes. Por ejemplo, la areola se tornará más obscura y las glándulas que la rodean aumentarán de tamaño para proteger los senos de las bacterias. Es normal que a través de los pezones segregues una sustancia oleaginosa,  ésta sirve para lubricar el pezón y evitar sequedad y agrietamiento. Busca un sostén de maternidad, que sea de algodón y de tirantes anchos, pues son más cómodos. Los cambios que suelen presentarse son:

Comezón y estrías:

Esto se debe al incremento de tamaño y el estiramiento de la piel. No dejes de aplicarte una crema especializada; es importante que te des pequeños masajes circulares en cada seno.

Sensibilidad al tacto:

Las hormonas prolactina, oxitocina y luteinizante producen dolor e hinchazón.

Venas más grandes y visibles:

El volumen de sangre aumenta hasta en un 50%, lo que provoca que los conductos sanguíneos del pecho se vuelvan azulados.

Forma del pezón: Algunas mujeres presentan esta parte del seno invertido o chato, es posible que necesites un porta pezones para que se proyecte hacia fuera y no tengas problemas para amamantar al bebé.

CUIDADO DE LA ZONA ÍNTIMA

Durante el embarazo también se verá afectado el pH de tu zona íntima, haciéndola vulnerable a infecciones urinarias y vaginales. Es importante prevenirlas y tratarlas, ya que también puede afectar a tu pequeño. Sigue las siguientes recomendaciones para mantener la higiene:

  • Usa ropa interior de algodón.
  • Evita los desodorantes íntimos.
  • Limpia la zona con productos que respeten el pH natural de tu cuerpo y ayuden a mantener la flora vaginal.
  • Usa pantalones que te queden holgados.
  • Si notas cambios en el flujo o hinchazón, consulta a tu ginecólogo antes de administrar cualquier tratamiento.

IMPERFECCIONES

Tu piel estará más grasosa de lo normal, así que quizá comiences a notar la aparición de granitos e incluyo de acné. Para solucionar el problema tienes que mantener tu cara lo más limpia posible, usa cremas especializadas y/o alguna loción astringente.

MANCHAS

Uno de los problemas más comunes en la cara es el paño. Alrededor del 90% de las mujeres sufren de melasma, un oscurecimiento que se debe a la producción excesiva de melanina. Dicha máscara del embarazo aparece sobre todo durante el segundo trimestre, y aunque es más común en zonas de la cara y el cuello, puede presentarse en pezones y areolas, piel genital, axilas y línea media del vientre (línea alba).

Lo primero que hay que hacer es proteger la piel con protectores solares con FPS igual o mayor a 30 y después dar tratamientos para desvanecer las manchas; en la mayoría de los casos, la pigmentación desaparece al término del embarazo. Otro aspecto que debes tomar en cuenta es el tiempo de exposición al sol, ya que durante el embarazo la piel es más sensible, por lo que te broncearas más rápido. Es posible que te deshidrates con mayor facilidad, lo que también impacta al feto. Por ello, trata de resguardarte en la sombra entre las 10 y las 15 horas, que es cuando los rayos del sol son más intensos.

ESPECIALISTA

Los síntomas que la mujer tiene durante los nueve meses se deben a que las hormonas del embarazo estimulan el sistema nervioso: los senos duelen porque se congestionan hormonalmente, la fatiga se debe a que tiende a bajar la presión, además de que hay modificaciones en el gusto y el olfato.