Elegir médico y hospital

Para que la experiencia de ver nacer a tu bebé será un momento mágico, necesitas depositar toda tu confianza en el especialista y el centro médico que lo respalda.

EL DOCTOR

Tan pronto te enteres que estás embarazada, acude con tu ginecólogo habitual; si no tienes, ve con el de una amiga, tía o prima. Esto con el fin de que recibas control prenatal y el médico pueda establecer qué tipo de embarazo presentas y si existe alguna complicación.

Después, decide la forma en la que darás a luz. Si tu ginecólogo no está especializado en ese rubro, date a la tarea de preguntar y pedir referencias sobre los que sí lo están.

Cuando acudas a consulta cuenta el tiempo de espera entre pacientes. Eso te dará una idea de qué tan rápido los atiende, así como del interés que le pone a cada caso. Al salir hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Me convence su preparación y actualización?
  • ¿Cuántos partos atiende al mes y cuál es su índice de éxito?
  • ¿Me gusta el grupo de trabajo al que pertenece, en especial el médico de guardia?
  • ¿Confío en su juicio?
  • ¿Tiene experiencia en el parto que quiero?
  • ¿Sabe cómo atender mi tipo de embarazo?
  • ¿Me transmite seguridad?
  • ¿Me agrada el hospital en el que atiende?
  • ¿Tiene convenio con alguna aseguradora?

No te agobies tanto con la decisión, no es definitiva y puedes cambiar cuando gustes, sin problemas y sin que se pierda información de tu expediente. Incluso puedes atender cada uno de tus embarazos con distinto médico. El punto es que te sientas cómoda con él.

EL HOSPITAL

Averigua que centros médicos te quedan cerca y visítalos para que conozcas sus instalaciones. Haz una lista para comparar lo que ofrecen, los precios que manejan, y si le permiten o no la entrada tu ginecólogo. Toma en cuenta que no todos los hospitales tienen prácticas no ortodoxas.

Además de fijarte en sus cuartos, cuneros y salas de parto, pon atención especial en el trato del personal, sobre todo en el de las enfermeras. También toma en consideración los horarios de visita y las políticas del hospital en cuanto a dejar que tu pareja ingrese al quirófano contigo. El dicho ‘es mejor que lamentar’ es cierto. Cuando estés eligiendo el hospital, piensa en el peor escenario y verifica que cuenten con el equipo necesario para solucionar el problema, como una unidad de neonatología con personal capacitado para salvar a tu bebé.

MI PRESUPUESTO

Un parto en el sector privado cuesta en promedio entre 17,000 y 64,000 pesos, sin contar honorarios del ginecólogo, anestesia y pediatra o neonatólogo; uso de incubadora, días extra de hospitalización, entre otros.

Para que no te descapitalices, pregunta en el hospital sobre los planes de financiamiento que manejan. Hay algunos que cuentan con cajasd de ahorro para que durante los meses de embarazo apartes cierta cantidad de sueldo y no te agarre de sorpresa la cuenta. Siéntate con calma a leer tu póliza de seguro para que conozcas que cubre y qué no, y con base en ello planees tu ahorro.

Toma en cuenta que apenas comienzan los gastos fuertes, así que no te endeudes con el parto.

ESPECIALISTA

El especialista puede evaluar el desglose de los paquetes que se ofrecen. Muchas veces se usan cosas que no se incluyen en él, pero que si se cobran, como medicamentos o equipo para el alumbramiento, por ello, casi siempre, se paga menos cuando no se adquieren estas promociones. Sin embargo, son una referencia para comparar los precios hospitalarios.