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CONSEJOS PARA TU EMBARAZO

Es importante que al tener la menor sospecha de embarazo, acudir a consulta ginecológica para corroborarlo o descartarlo, ya que a partir de que sea confirmado será necesario el llevar un control prenatal.

  1. Preparándote para el embarazo

    Si tu pareja y tú están embarazados, quizá se pregunten ¿qué cambios debes tener en tus hábitos y alimentación para proteger al bebé desde el día uno?

    Toma ácido fólico:

    Esta vitamina ayuda a prevenir los defectos del tubo neural, como espina bífida y anencefalia (ausencia parcial o total del cerebro y cráneo), que se desarrollan en las primeras semanas de embarazo, antes de que puedas detectarlo.

    Deja de fumar:

    El consumo de tabaco está ligado a bebes prematuros o con bajo peso al nacer.

    Aléjate de los mariscos:

    Esto se debe a que algunos tienen altos niveles de mercurio, que podrían afectar al bebé.

    Cuida tu peso:

    El sobrepeso puede provocar complicaciones, como Abortos Espontáneos, Preeclampsia, Diabetes Gestacional, entre otras.

    Ejercítate:

    Mejorarás tu circulación y prepararás tus musculos para el alumbramiento. Busca aquellos que te brinden relajaciones y elasticidad.

    Cuida tu higiene bucal:

    La gingivitis (inflamación y sangrado de las encías) puede impedir una buena alimentación debido al dolor que causa. Además, las infecciones orales están relacionadas con partos prematuros y bebés con bajo peso al nacer. Si vas al dentista, coméntale que estas embarazada para que tome sus precauciones con los rayos X.

    EXAMENES

    Acude a tu ginecólogo para que te realice un examen físico y pruebas de sangre, y con ello descarte la presencia de alguna enfermedad venérea o padecimiento que pueda entorpecer el proceso de gestación.

    También debes de revisar que tengas todas tus vacunas al día, sobre todo la de rubéola, ya que contraerla durante el embarazo podría ocasionar un aborto o malformaciones en el feto.

    Si existe algún padecimiento en tu familia o en la de tu pareja como Enanismo, Hemofilia, Síndrome De Down, Distrofia Muscular, Diabetes, Fallas Cardiacas, entre otras, lo mejor será que acudan con un especialista en genética, para que les realicen pruebas y sepan cuál es la probabilidad de que el bebé lo contraiga. También sirve para que examinen la compatibilidad de sus genes.

    CAMBIO DE VIDA

    Empezar una familia será una etapa de mucha satisfacción, pero también de sacrificios y esfuerzos que ambos deben querer hacer.

    Pregunte lo siguiente:

    ¿Tenemos el mismo nivel de compromiso?

    ¿Cómo nos dividiremos las tareas del hogar y el cuidado del pequeño?

    ¿Tenemos el dinero suficiente para cubrir los gastos que trae consigo un nuevo miembro la familia?

    ¿Estamos dispuestos a ceder nuestras horas de sueño y el tiempo individual?

    ¿Tenemos la fortaleza para, en dado caso, recibir a un niño con una discapacidad?

    ¿Coincidimos en la forma de educar?

    Es verdad que su vida dará un giro de 180 grados y que no todos los días serán maravillosos, pero si los dos se sienten seguros con la decisión, no habrá acto más gratificante.

    ESPECIALISTA

    La mujer debe corregir cualquier alteración metabólica como diabetes, sobrepeso, presión arterial alta, entre otras. También tiene que hacerse un estudio básico de laboratorio para conocer sus niveles de hemoglobina, y tiempos de coagulación. Tomar ácido fólico es esencial para que el bebé no tenga malformaciones del tubo neural.

  2. Elegir médico y hospital

    Para que la experiencia de ver nacer a tu bebé será un momento mágico, necesitas depositar toda tu confianza en el especialista y el centro médico que lo respalda.

    EL DOCTOR

    Tan pronto te enteres que estás embarazada, acude con tu ginecólogo habitual; si no tienes, ve con el de una amiga, tía o prima. Esto con el fin de que recibas control prenatal y el médico pueda establecer qué tipo de embarazo presentas y si existe alguna complicación.

    Después, decide la forma en la que darás a luz. Si tu ginecólogo no está especializado en ese rubro, date a la tarea de preguntar y pedir referencias sobre los que sí lo están.

    Cuando acudas a consulta cuenta el tiempo de espera entre pacientes. Eso te dará una idea de qué tan rápido los atiende, así como del interés que le pone a cada caso. Al salir hazte las siguientes preguntas:

    • ¿Me convence su preparación y actualización?
    • ¿Cuántos partos atiende al mes y cuál es su índice de éxito?
    • ¿Me gusta el grupo de trabajo al que pertenece, en especial el médico de guardia?
    • ¿Confío en su juicio?
    • ¿Tiene experiencia en el parto que quiero?
    • ¿Sabe cómo atender mi tipo de embarazo?
    • ¿Me transmite seguridad?
    • ¿Me agrada el hospital en el que atiende?
    • ¿Tiene convenio con alguna aseguradora?

    No te agobies tanto con la decisión, no es definitiva y puedes cambiar cuando gustes, sin problemas y sin que se pierda información de tu expediente. Incluso puedes atender cada uno de tus embarazos con distinto médico. El punto es que te sientas cómoda con él.

    EL HOSPITAL

    Averigua que centros médicos te quedan cerca y visítalos para que conozcas sus instalaciones. Haz una lista para comparar lo que ofrecen, los precios que manejan, y si le permiten o no la entrada tu ginecólogo. Toma en cuenta que no todos los hospitales tienen prácticas no ortodoxas.

    Además de fijarte en sus cuartos, cuneros y salas de parto, pon atención especial en el trato del personal, sobre todo en el de las enfermeras. También toma en consideración los horarios de visita y las políticas del hospital en cuanto a dejar que tu pareja ingrese al quirófano contigo. El dicho ‘es mejor que lamentar’ es cierto. Cuando estés eligiendo el hospital, piensa en el peor escenario y verifica que cuenten con el equipo necesario para solucionar el problema, como una unidad de neonatología con personal capacitado para salvar a tu bebé.

    MI PRESUPUESTO

    Un parto en el sector privado cuesta en promedio entre 17,000 y 64,000 pesos, sin contar honorarios del ginecólogo, anestesia y pediatra o neonatólogo; uso de incubadora, días extra de hospitalización, entre otros.

    Para que no te descapitalices, pregunta en el hospital sobre los planes de financiamiento que manejan. Hay algunos que cuentan con cajasd de ahorro para que durante los meses de embarazo apartes cierta cantidad de sueldo y no te agarre de sorpresa la cuenta. Siéntate con calma a leer tu póliza de seguro para que conozcas que cubre y qué no, y con base en ello planees tu ahorro.

    Toma en cuenta que apenas comienzan los gastos fuertes, así que no te endeudes con el parto.

    ESPECIALISTA

    El especialista puede evaluar el desglose de los paquetes que se ofrecen. Muchas veces se usan cosas que no se incluyen en él, pero que si se cobran, como medicamentos o equipo para el alumbramiento, por ello, casi siempre, se paga menos cuando no se adquieren estas promociones. Sin embargo, son una referencia para comparar los precios hospitalarios.

  3. Alimentación

    El crecimiento adecuado de tu bebé recaerá completamente en lo que decidas ingerir durante el día, así que deja a un lado la chatarra y prepárate platillos que tengan un buen balance nutricional.

    EN TU PLATO

    Diariamente haz tres comida y dos colaciones (a mediodía y en la tarde-noche) para mantener los niveles de azúcar estables. Por ningún motivo dejes pasar muchas horas entre cada ingesta, porque los jugos gástricos lastimarán la mucosa del estomago y te provocaran afecciones, como  gastritis o colitis.

    Usando la pirámide nutricional, que explica gráficamente y en orden ascendente qué grupos alimenticios se deben ingerir con mayor o menor frecuencia, te compartimos cuál es el consumo diario en porciones recomendado para una mujer embarazada. Si tienes alguna enfermedad, eres vegana o eres intolerante a ciertas comidas, consulta a un nutriólogo para que haga los ajustes pertinentes a tu dieta.

    Grasas, Azúcares y Aceites:

    Ocasionalmente.

    Proteínas:

    3 a 4.

    Lácteos:

    4.

    Fruta:

    2 a 4.

    Vegetales:

    3 a 5.

    Cereales y Pastas:

    6 a 11.

    Guarda algunas porciones de cereales y frutas para tus colaciones, esto es: nueces, cacahuates, almendras, barras de cereal, o fruta deshidratada como arándanos, pasas, fresas, manzanas, entre otras. Te será fácil cargarlas en tu bolsa y comerlas mientras trabajas o haces otras actividades.

    BENEFICIOS NUTRICIONALES

    Sabemos que dejar las fritangas y los postres significa un gran desafío y hasta un sacrificio, principalmente en el momento en que llegan los famosos antojos del embarazo. Así que para convencerte de seguir cuidando tu ingesta diaria, te compartimos información sobre cómo impacta cada grupo alimenticio en el proceso de gestación:

    NUTRIENTE

    ¿PARA QUE SIRVE?

    ¿DÓNDE LO ENCUENTRO?

    SÍNTOMAS DE DEFICIENCIA

    Proteínas

    Ayudan en la producción de crecimiento de células. Es esencial que la consumas durante todo el embarazo, sobre todo en el segundo y tercer trimestre que es cuando tu bebé y tus órganos reproductivos aumentan de tamaño

    Frijol, Carnes Magras, Aves, Pescados, Huevo, Leche, Queso y Yogurt.

    Pérdida de peso, retención de líquidos excesiva y fatiga.

    Carbohidratos

    Te proporcionarán energía, aliviarán las náuseas del primer trimestre, ayudarán a los problemas de estreñimiento y reducirán el riesgo de sufrir diabetes gestacional.

    Busca aquellos que no sean refinados para cuidar tu peso, como Frutas, Verduras, Arroz, Pasta y Pan Integrales, Lentejas y Papas.

    Cansancio extremo y mala digestión.

    Calcio

    Tu bebé lo necesita para desarrollar dientes y huesos fuertes, nervios, y músculos sanos, buen ritmo cardiaco y una coagulación normal. Si no lo ingieres, tu bebé lo tomará de tus huesos y sufrirás descalcificaciones.

    Productos Lácteos y Pescados Enlatados, como Sardina y Salmón.

    Entumecimiento y hormigueo en los dedos, calambres, espasmos musculares y taquicardia.

    Hierro

    Tu cuerpo lo necesita para equilibrar la producción de hemoglobina (encargada de distribuir el oxigeno a las células) y el aumento de sangre que hubo a partir del embarazo.

     

    Carnes Rojas, Legumbres, Verduras y Cereales.

    Anemia, que se relaciona con partos prematuros y bebés con bajo peso al nacer.

    Grasas

    Se recomienda ingerir grasas insaturadas. Éstas te darán energía, ayudarán a que sintetices vitaminas, proteínas y carbohidrato, y protegerán tu corazón y vasos sanguíneos, sin acumular peso.

    Aceite de Oliva, Aguacate, Aceitunas, Semillas y Frutos Secos (insaturadas).

    Antojo de fritangas, piel y cabello seco, sed excesiva, dolor de articulaciones y fatiga.

    Vitamina A

    Tu bebé y tú la necesitan para tener una piel saludable, buena visión y huesos fuertes. Ten cuidado, la sobredosis incrementa los riesgos de malformaciones congénitas.

    Zanahoria, Mango, Papaya, Elote y Vegetales de Hojas Verdes como Brócoli, Espinaca, Col y Acelga.

    Infecciones recurrentes, mala visión, ojos secos y aparición de enfermedades digestivas y respiratorias.

    Vitamina B6

    Te ayudará a reducir la náusea y el vómito, y servirá como tratamiento para el síndrome del túnel carpiano en el que se comprime el nervio que provee las funciones motoras de la mano.

    Carne, Pollo, Pescado, Huevo, Harina Integral, Garbanzo, Lenteja, Espinaca, Plátano y Nueces.

    Anemia, fatiga, depresión, vértigo, náusea, vómito, conjuntivitis y disfunciones nerviosas.

    Vitamina B12

    Para la formación de glóbulos rojos y para el proceso de división. También previene la anemia celular.

    Carne, Pollo, Pescado y Leche. Las vegetarianas necesitan consumirlo en suplemento.

    Enfermedades gastrointestinales, anemia, cansancio y nerviosismo.

    Vitamina C

    Interviene en el desarrollo óseo de tu bebé, evita que padezcas anemia y ayuda a curar y prevenir estrías.

     

     

     

    Cítricos (Naranja, Mandarina, Limón), Jitomate, Frambuesa, Papaya, Mango, Papa, Coliflor, Espinaca y Pimiento.

    Piel seca, cabello quebradizo, cicatrización lenta y aparición de moretones.

    Vitamina D

    Es esencial para el desarrollo del cerebro, reduce el riesgo de padecer diabetes e hipertensión durante el embarazo, y ayuda a la absorción del calcio.

    Productos Lácteos, Cereal, Pan, Salmón y Huevo.

    Arritmia Cardiaca.

     

    ÁCIDO FÓLICO

    Como complemento a tu alimentación tendrás que ingerir cápsulas de ácido fólico, una vitamina hidrosoluble del complejo B que protege la fecundación y tu salud.

    Además, evitará que tu pequeño desarrolle insuficiencias cardiacas, labio leporino y demás malformaciones.

    Si no ingieres la cantidad necesaria, podrías presentar diarrea, dolor en la lengua, pérdida de apetito y peso, debilidad, dolor de cabeza, taquicardia e irritabilidad. También, correrías el riesgo de tener preeclampsia, anemia y mal desarrollo de placenta. A pesar de que puedes encontrarlo en las lentejas, los chícharos, el brócoli, las espinacas, los espárragos y las frutas cítricas, los médicos recomiendan tomarlo en forma de suplemento, ya que el cuerpo absorbe mucho mejor la versión sintética.

    Puesto que los defectos del tubo neural se desarrollan dentro de las primeras semanas de embarazo (antes de que puedas detectarlo), es necesario preparar al cuerpo y consumirlo desde el momento en que se desea concebir.

    ANTOJOS

    A partir de los dos meses de gestación tendrás caprichos alimenticios que querrás cumplir a como dé lugar.

    Aún no se sabe con exactitud de dónde surgen, pero algunos afirman que son muestras de deficiencia nutricional, mientras otros establecen que se debe a un cambio en el olfato y gusto ocasionado por el desajuste hormonal.

    Lo cierto es que para no perder la línea, se recomienda identificar la causa del antojo y atacarla de forma más saludable. Por ejemplo, si quieres comida frita, lo más seguro es que tu metabolismo necesita grasa, así que sacia tu ansiedad con frutos secos o aguacate.

    LA BÁSCULA

    No es necesario ‘comer por dos’. Con que aumentes a tu dieta diaria algunas calorías, es más que suficiente para cubrir las necesidades del bebé y las tuyas. El Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos recomienda para la mayoría de las mujeres embarazadas consumir 1,800 calorías diarias durante el primer trimestre; 2,200 para el segundo, y 2,400 en el tercero.

    ESPECIALISTA

    Es muy importante tomar ácido fólico principalmente en la etapa prenatal y en la embrionaria, es decir, durante las primeras 12 semanas, ya que es cuando se forman los órganos del bebé. Esta comprobado por estudios que en México tenemos una deficiencia importante de ácido fólico, por ello se recomienda tomar medicamentos y alimentos con este suplemento. Las malformaciones más frecuentes en el sistema nervioso central se presentan por bajos niveles  de dicho componente.

  4. Trabajo

    Tu vida laboral no tendrá que cambiar, a menos que implique demasiado esfuerzo o contacto con sustancias tóxicas. La clave está en tener el balance adecuado entre actividad y descanso.

    ¿QUÉ ESPERAR?

    En el primer y tercer trimestre es probable que presentes fatiga, incomodidad y dispersión; en el segundo, tendrás mucha energía y podrás concentrarte sin problemas.

    Ten a la mano bolsas de plástico, toallas húmedas y enjuague bucal, y localiza el baño más cercano a tu escritorio, pues las náuseas son muy comunes. Puedes preguntarle a tu ginecólogo qué medicamento puedes tomar para contrarrestar la sensación.

    Si aún no quieres anunciar tu embarazo a toda la oficina, comunícaselo a tu asistente o colega para que te apoye y se dividan las tareas, así pasarás el mayor tiempo sentada.

    ¿CUÁNDO PARAR?

    Date un día de descanso de vez en cuando para recuperar energías y contrarrestar el estrés laboral, sobre todo al final del segundo trimestre y durante el tercero.

    Si puedes empezar tu licencia de maternidad una o dos semanas antes, mejor; así tendrás tiempo para descansar, prepararte y consentirte antes de que tu vida cambie. Toma tus precauciones y no cargues cosas pesadas, ni te mantengas de pie por mucho tiempo o trabajes horas extras, pues podrías presentar parto prematuro y complicaciones, como preeclampsia.

    No trabajes si:

    • Tienes historial o riesgo de pérdidas.
    • Tu embarazo es gemelar o múltiple.
    • La presión arterial e te eleva a 160/110 mmHg, o más.
    • El bebé presenta retraso en su crecimiento.

    Ten estrategias para relajarte, porque la presión arterial puede poner en peligro a tu bebé y a ti.

    TIPS DE SUPERVIVENCIA

    No olvides que siempre debes poner tu bienestar por encima de lo laboral. Aquí algunos consejos:

    Estírate: Por cada dos horas que lleves sentada, párate 10 minutos y camina. Esto hará que los fluidos que se acumulan en tus pies y piernas regresen al resto del cuerpo.

    De la moda, lo que te acomoda:

    Olvídate de la ropa entallada y busca zapatos cómodos y sin tacón. También ponte medias de maternidad para evitar que se te hinchen las piernas u aparezcan las venas varicosas.

    Hidrátate:

    Toma por lo menos ocho vasos de agua al día y ve al baño constantemente. Esto también te forzará a pararte de tu escritorio.

    Aliméntate sanamente:

    Haz cinco comidas al día, tres abundantes (desayuno, comida y cena) dos colaciones nutritivas (galletas saladas con queso y jamón); con ello evitarás que se te baje el azúcar y aliviarás las náuseas.

    Combate la fatiga:

    Si se te cierran los ojos, acorta tu horario de comida 15 minutos y utilízalos para tomar una siesta.

    Reduce el estrés:

    Ten estrategias para relajarte, porque la presión arterial alta puede poner en peligro a tu bebé y a ti. Calendariza tus tareas para que tengas minutos libres para platicar, tomarte un café o caminar.

    Remodela tu oficina:

    A medida que crezca tu panza, necesitarás un mobiliario más ergonómico, como una silla que te brinde un buen soporte lumbar o un tapete para mouse en el que puedas apoyar tu muñeca – la retención de líquidos incrementará el riesgo de desarrollar el síndrome del túnel carpiano, una inflamación del nervio que corre del antebrazo a la mano.

     Acepta ayuda:

    Si tus colegas quieren ser serviciales, déjate consentir y siéntate afortunada de estar en un ambiente laboral así. No pretendas que nada ha cambiado, porque con el paso de las semanas verás que sí.

    LICENCIA DE MATERNIDAD

    De acuerdo con el artículo 170 de la Ley Federal del Trabajo, tienes derecho a descansar seis semanas antes y seis semanas después del parto, recibiendo tu sueldo íntegro. Si no estás preparada para regresar, se te puede extender una prórroga (no mayor a 60 días) con 50% de tu salario. No podrás sustituirte mientras estas fuera, así que no te agobies por perder tu trabajo y goza tu permiso.

    ESPECIALISTA

    Se recomienda que una mujer que dio a luz espere alrededor de un mes y medio para regresar a trabajar, porque es muy importante que los primeros días o semanas tenga contacto con el bebé y se acostumbre  a la lactancia. Además, tiene que organizar su vida familiar para ver cómo se desenvolverá en su nuevo rol.

  5. Cuidados de la piel

    Durante el embarazo debes tener mucho cuidado con la piel, pues suele resecarse, estirarse y presentar manchas e imperfecciones provocadas por la producción de hormonas y el crecimiento del bebé. Quédate tranquila, hay formas de prevenirlas y tratarlas cuando aparecen.

    ESTRÍAS

    Debes poner especial atención a ciertas áreas, como el abdomen, ya que cuando comience a crecer tu bebé, la piel se estirará y notarás la presencia de pequeños desgarramientos conocidos como estrías.

    Hay mujeres que las presentan en los senos, la cadera y las piernas, ya que también aumenta de volumen. Puedes prevenir su aparición si hidratas tu piel con cremas ricas en vitaminas A y D, que contengan aceite de almendras dulces y otros componentes naturales. Además toma dos litros de agua al día, pues te ayudarán a mantener tu piel fresca y sana.

    EL CUIDADO DE LOS SENOS

    Día con día tus senos se preparan para la lactancia, por lo que habrá cambios constantes. Por ejemplo, la areola se tornará más obscura y las glándulas que la rodean aumentarán de tamaño para proteger los senos de las bacterias. Es normal que a través de los pezones segregues una sustancia oleaginosa,  ésta sirve para lubricar el pezón y evitar sequedad y agrietamiento. Busca un sostén de maternidad, que sea de algodón y de tirantes anchos, pues son más cómodos. Los cambios que suelen presentarse son:

    Comezón y estrías:

    Esto se debe al incremento de tamaño y el estiramiento de la piel. No dejes de aplicarte una crema especializada; es importante que te des pequeños masajes circulares en cada seno.

    Sensibilidad al tacto:

    Las hormonas prolactina, oxitocina y luteinizante producen dolor e hinchazón.

    Venas más grandes y visibles:

    El volumen de sangre aumenta hasta en un 50%, lo que provoca que los conductos sanguíneos del pecho se vuelvan azulados.

    Forma del pezón: Algunas mujeres presentan esta parte del seno invertido o chato, es posible que necesites un porta pezones para que se proyecte hacia fuera y no tengas problemas para amamantar al bebé.

    CUIDADO DE LA ZONA ÍNTIMA

    Durante el embarazo también se verá afectado el pH de tu zona íntima, haciéndola vulnerable a infecciones urinarias y vaginales. Es importante prevenirlas y tratarlas, ya que también puede afectar a tu pequeño. Sigue las siguientes recomendaciones para mantener la higiene:

    • Usa ropa interior de algodón.
    • Evita los desodorantes íntimos.
    • Limpia la zona con productos que respeten el pH natural de tu cuerpo y ayuden a mantener la flora vaginal.
    • Usa pantalones que te queden holgados.
    • Si notas cambios en el flujo o hinchazón, consulta a tu ginecólogo antes de administrar cualquier tratamiento.

    IMPERFECCIONES

    Tu piel estará más grasosa de lo normal, así que quizá comiences a notar la aparición de granitos e incluyo de acné. Para solucionar el problema tienes que mantener tu cara lo más limpia posible, usa cremas especializadas y/o alguna loción astringente.

    MANCHAS

    Uno de los problemas más comunes en la cara es el paño. Alrededor del 90% de las mujeres sufren de melasma, un oscurecimiento que se debe a la producción excesiva de melanina. Dicha máscara del embarazo aparece sobre todo durante el segundo trimestre, y aunque es más común en zonas de la cara y el cuello, puede presentarse en pezones y areolas, piel genital, axilas y línea media del vientre (línea alba).

    Lo primero que hay que hacer es proteger la piel con protectores solares con FPS igual o mayor a 30 y después dar tratamientos para desvanecer las manchas; en la mayoría de los casos, la pigmentación desaparece al término del embarazo. Otro aspecto que debes tomar en cuenta es el tiempo de exposición al sol, ya que durante el embarazo la piel es más sensible, por lo que te broncearas más rápido. Es posible que te deshidrates con mayor facilidad, lo que también impacta al feto. Por ello, trata de resguardarte en la sombra entre las 10 y las 15 horas, que es cuando los rayos del sol son más intensos.

    ESPECIALISTA

    Los síntomas que la mujer tiene durante los nueve meses se deben a que las hormonas del embarazo estimulan el sistema nervioso: los senos duelen porque se congestionan hormonalmente, la fatiga se debe a que tiende a bajar la presión, además de que hay modificaciones en el gusto y el olfato.

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    Consiste en la realización de una intervención, para diagnóstico o para tratamiento, mediante la introducción de instrumental quirúrgico a través de pequeños orificios en el en la cavidad abdominal y visualización de una cámara.

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