Tipos de embarazo

Es de suma importancia que acudas regularmente al ginecólogo, sólo así podrán llevarte un control prenatal adecuado y detectar a tiempo a cualquier anomalía en el desarrollo del bebé. Toma en cuenta que, dado el gran número de factores que intervienen durante la gestación, ningún embarazo se cursa de la misma manera. Aquí algunos ejemplos:

INTRAUTERINO

Es aquel en el que el feto se implanta en el interior del útero y se desarrolla de manera convencional. Desafortunadamente, aunque la fecundación se haya llevado a cabo de forma correcta, existen varios factores que podrían interferir con la gestación y la salud de la madre. Según el riesgo se divide en:

Bajo:

Sucede con mayor frecuencia en mujeres que no llevan un control prenatal adecuado, tienen un aborto o cesárea en su historial médico, miden menos de 1.50 m. y presentaron algún sangrado vaginal menor o dolores abdominales. No requiere de hospitalización, pero sí de un seguimiento constante.

Medio:

Usualmente se da en pacientes de bajo riesgo cuyo peligro ha ido incrementando con el tiempo, ya sea por la afección que presenta o por un mal manejo médico. También sucede si han tenido dos o más cesáreas, presentan infección en las vías urinarias, fueron fumadoras y tienen menos de 20 años de edad o más de 35.

Alto:

Cuando cualquier complicación aumenta el índice de morbilidad tanto para la madre como para el bebé. En la mayoría de los casos se les receta reposo absoluto y la inducción de parto temprana, por cesárea. En cuanto se detecta, el médico debe evaluar el daño y organizar un plan de acción por si el bebé presenta falta de oxígeno. Se ve con mucha frecuencia en mujeres mayores de 40 años de edad o con antecedentes clínicos de diabetes, hipertensión, hemorragias, preeclampsia, abortos, entre otros.

ECTÓPICO

Se da uno de cada 50 embarazos (promedio) según el Centro Médico de la Universidad de Chicago. La fecundación sucede fuera del útero – en las trompas de Falopio, abdomen u ovario – y el feto no se desarrolla de manera normal para sobrevivir. Sólo existen pocos casos de éxito en los que se logra dar a luz a un bebé en estas condiciones. La mayoría de los embarazos ectópicos necesitan ser interrumpidos para evitar que las células se sigan reproduciendo hasta conseguir la ruptura de la trompa de Falopio o del ovario afectado. Si no se detecta a tiempo, se requiere de cirugía para extirpar al feto.

Tienes más probabilidades de presentarlo si te han operado de las trompas de Falopio, tienes una infección de transmisión sexual que inflama la zona pélvica, padeces infertilidad, tienes más de 35 años de edad, entre otras.

MOLAR

La fecundación no se completa de manera adecuada e impide la formación del feto, no detiene la reproducción de las células, lo que da lugar a una masa que requiere de extirpación quirúrgica.

El diagnóstico incluye un examen físico para detectar la mola (masa) y un ultrasonido para comprobarlo y verificar que no exista un latido fetal. La cirugía, que consiste en un legrado, debe hacerse un inmediato, pues corre el riesgo de convertirse en una masa cancerígena.

Cuando tus análisis de sangre no presenten niveles de hCG (hormona del embarazo) y los ultrasonidos no detecten residuos de tejido, deberás esperar un año para intentar concebir. Es frecuente en mujeres mayores a 35 años, con historial de formación de molas o abortos espontáneos, con deficiencia de vitamina A y proteínas, o si están en tratamientos de fertilidad que estimulan la ovulación.

MÚLTIPLE

Si estás esperando más de un bebé, seguramente ya te diste cuenta de que un embarazo múltiple presenta algunos ratos adicionales; las náuseas y el cansancio típicos del primer trimestre pueden ser más intensos, el aumento de peso ocurre con mayor velocidad y las molestias del último trimestre como el dolor de espalda o las agruras pueden despertarte. No te preocupes, todo quedará compensado en el momento maravilloso de recibir a tus pequeños.

Puede ser monocigótico (gemelos) o dicigótico (mellizos). En el primero, pueden o no compartir el saco amniótico y la placenta, pero sí tienen el mismo ADN. El segundo es producto de dos óvulos fecundados por espermatozoides distintos. Pueden o no desarrollarse en el mismo saco amniótico pero, a diferencia del primero, su ADN es diferente. Incluso, pueden ser niño y niña. El embarazo múltiple puede no ser gemelar y presentar tres o más bebés y sucede en mujer con predisposición genética o en quienes se somenten a tratamientos de fertilidad.

Su parto puede ser vaginal si no existen complicaciones, tienen más de 32 semanas de gestación, los bebés se encuentran en buena posición y si el primero en salir es el de mayor dimensión.

ESPECIALISTA

Un estado depresivo incrementa el riesgo de amenaza de aborto prematuro y bajo peso al nacer; además, dificulta la lactancia y la relación madre-hijo. Como prevención se debe tener al menos una cita antes de la concepción y, una vez embarazada, un buen control prenatal. De ser necesario, se debe hacer un manejo integral psicoterapéutico que incluya a los seres más allegados a la paciente.