Tipos de parto

Para cuando llegue el momento de las contracciones, tu ginecólogo deberá saber todo sobre el plan de parto que tu pareja y tú desean llevar a cabo. Para ayudarte a tomar una decisión informada, te presentamos algunas opciones:

HUMANIZADO

Aquí la que decide el cómo y el cuándo eres tú. El médico sólo estará como observador y hará muy pocas intervenciones para tomar el ritmo cardiaco del bebé.

No recibirás ningún medicamento o suero, lo que te permitirá cambiar de posición libremente. Tampoco se te practicará la episiotomía, ya que los pujidos lentos harán que tus músculos se distiendan poco a poco sin presentar desgarre.

La teoría detrás de este tipo de parto es que tú te pongas en contacto con tu cuerpo y tu bebé y respondas a sus necesidades. Es decir, si quieres comer, beber, caminar o gritar, hazlo. Si sientes ganas de dar a luz en cuclillas, en una tina o sobre la cama, déjate llevar.

Al expulsar a tu pequeño, se te colocará en brazos inmediatamente y dejarán que permanezca ahí por unos minutos antes de que lo limpien y le hagan pruebas pertinentes.

EN AGUA

A pesar de que se practica en una tina y tiene un tinte ‘casero’, se recomienda asistir a una clínica que cuente con el equipo necesario para intervenir en caso de emergencia.

Únicamente está indicado para embarazo de bajo riesgo, en los que ni la madre ni el bebé presentan signos de alerta, como ritmo cardiaco irregular, diabetes, preeclampsia o presión arterial elevada. Tampoco se recomienda para aquellas madres que desean un parto inducido o quieren calmar el dolor con medicamentos.

Se te practicará un enema para que al pujar no evacues por accidente y contamines el agua, provocándole una infección al bebé. La temperatura de la tina debe estar entre 36.5 y 38 grados centígrados (la misma del cuerpo humano) para que la transición del saco amniótico al exterior sea lo más delicada posible. Además, la tibieza y el movimiento del agua ayudarán a calmar las contracciones – disminuyendo un poco el dolor – y promoverán la dilatación del útero.

No te asustes, tu pequeño no puede aspirar agua al nacer gracias a un reflejo natural llamado ‘proceso de inmersión’, que se da dentro del vientre materno (el bebé necesita del roce del aire en su mejilla para activar la respiración). Sólo habría peligro si el pequeño se enredara con el cordón umbilical y sintiera amenaza de asfixia.

El cordón umbilical dejará de irrigar sangre y pasar oxígeno a tu chiquito hasta que entre en contacto con la atmósfera, mientras tanto será cómo si aún estuviese en tu vientre.

NATURAL

Es la práctica convencional, en la que el médico te recuesta sobre una cama de hospital con suero en mano y monitorea cada hora tu dilatación, presión arterial y frecuencia cardiaca del bebé. También, a diferencia de los anteriores, cuando llega el momento de dar a luz, esté te indica exactamente en qué momento pujar o detenerte y hay dos enfermeros presionando tu vientre para facilitar la expulsión.

Con este método puedes elegir entre aguantar o no el dolor de parto.

Sin anestesia:

Si no le huyes al dolor, experimentarás el parto menos riesgoso. Puedes hacer uso de los ejercicios de respiración de tus cursos psicoprofilácticos, caminar, pedirle a tu pareja que te dé un masaje o cualquier cosa que te ayude a sobrellevar las contracciones.

Epidural:

Te picaran la espalda baja con una aguja de aproximadamente nueve centímetros y pasarán un catéter hasta el espacio epidural (acostada en posición fetal). Por medio de esta cánula te administrarán anestesia durante todo el parto para adormecerte de cintura a pies. Si bien tendrás un parto cómodo y sin molestias, ya no podrás levantarte de la cama hasta que des a luz y se te pase el efecto, y si se te administra antes de tiempo, corres el riesgo de que retrase las contracciones y la dilatación por muchas horas.

ASISTIDO

Está indicado cuando llevas más de dos horas pujando y el bebé no avanza por el canal vaginal; el esfuerzo te tiene completamente agotada y no puedes seguir; presentas un desgarre y empiezas a perder mucha sangre, o el bebé muestra señales de estrés y necesitan sacarlo rápidamente. El médico tiene dos alternativas para agilizar el proceso y salvarles la vida.

Fórceps:

Se introduce por la vagina una pinza de acero con dos cucharones en cada extremo que abrazan la cabeza del bebé. Una vez en posición, se ejerce una presión suave para sostenerlo y jalarlo despacio por el canal. Usualmente estos pequeños nacen con hendiduras en los laterales del cráneo, que muchas veces se quitan con el tiempo.

Ventosa:

Se trata de una copa plástica que succiona la cabeza del bebé. En estos casos, el cráneo de los bebés puede tomar la forma  de un huevo.

INDUCIDO

Se considera cuando existen una o dos semanas de retraso y no hay señales de parto o si presenta alguna complicación que los obligue a adelantar el momento. Aquí algunos métodos para conseguirlo:

Sonda Foley:

Se introduce vía vaginal una sonda con un globo que se infla para ejercer presión y promover la liberación de prostaglandinas, hormonas encargadas de ablandar y dilatar el útero.

Pitocín:

Forma sintética de la hormona oxitocina que se administra en dosis bajas por 12 horas, por vía intravenosa. Sirve para iniciar o aumentar las contracciones.

Prostaglandinas:

Puede utilizarse en gel o pastillas. Se colocan en la vagina y cuando el cuerpo las absorbe, el cuello uterino se dilata.

Rompimiento de la fuente:

Con ayuda de un gancho de plástico se perfora el saco amniótico. Sólo se utiliza  cuando el cuello uterino está completamente dilatado.

Desprendimiento o dilatación de las membranas:

El médico desprende el saco amniótico de la base del útero manualmente, lo que libera prostaglandinas y da lugar a las contracciones. Se hace en el consultorio.

Por ser procedimientos para acelerar el alumbramiento, pueden existir complicaciones  que acaben en cesárea, sobre todo si las contracciones se vuelven tan seguida que el bebé no recibe suficiente oxígeno.

CESÁREA

Se aconseja sólo si tu bebé o tú presentan algún padecimiento o complicación  que impida un parto vaginal, como que el pequeño venga de pompas, enredado en el cordón, entre en sufrimiento fetal, se te desprenda la placenta, tu presión se eleve demasiado o tengas una enfermedad de transmisión sexual que puedas contagiarle.

El médico te anestesiará con una inyección epidural y te hará una incisión en el abdomen,  justo arriba del área púbica, de 15 centímetros aproximadamente. Después, localizará la matriz y le hará un pequeño corte por donde sacará al bebé.

Como toda cirugía, tiene sus riesgos. De hecho, por las disecciones que se realizan y el trauma que eso le general a los tejidos del útero, los médicos solo recomiendan tres cesáreas en una mujer, y el tiempo de espera entre cada hijo debe ser de por lo menos 18 meses.

La recuperación es de dos a cuatro días, y las puntadas te las quitarán antes de salir del hospital o días después en consulta.

ESPECIALISTA

Las principales causas para que un niño ingrese a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCIN), son: deterioro en la función cardiorrespiratoria, deterioro en el estado neurológico e infecciones graves. Estas enfermedades son de diversos orígenes y en la UCIN se otorga el tratamiento de soporte para la vida, así como el tratamiento de la causa.